Biodiversidad terrestre
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Tabla de contenidos |
Clasificación utilizada
La clasificación de pisos vegetacionales propuesta por los autores Luebert y Pliscoff (2006) se basa en el modelamiento de factores bioclimáticos, para establecer la vegetación potencial de una serie de pisos que se reparten altitudinal y altitudinalmente a lo largo del país. De acuerdo a esta clasificación, la situacíón en la Región de los Ríos se muestra en la tabla y figura siguientes:
| Piso vegetacional | Simbología | Hectáreas |
| Bosque laurifolio templado interior de Nothofagus dombeyi y Eucryphia cordifolia | 294039 | |
| Bosque caducifolio templado de Nothofagus obliqua y Laurelia sempervirens | 192815 | |
| Bosque caducifolio templado andino de Nothofagus alpina y N. dombeyi | 126517 | |
| Bosque caducifolio templado andino de Nothofagus alpina y Dasyphyllum diacanthoides | 93036 | |
| Bosque caducifolio templado andino de Nothofagus pumilio y Drimys andina | 88894 | |
| Bosque laurifolio templado costero de Weinmannia trichosperma y Laureliopsis philipiana | 73143 | |
| Bosque caducifolio achaparrado templado andino de Not y Ribe | 56751 | |
| Bosque siempreverde templado andino de Nothofagus dombeyi y Gaultheria phillyrei | 45328 | |
| Bosque laurifolio templado andino de Nothofagus dombeyi y Saxegothaea conspicua | 44336 | |
| Bosque siempreverde templado interior de Nothofagus nitida y Podocarpus nubigena | 17374 | |
| Bosque caducifolio achaparrado templado andino de Nothofagus sp. y Azara sp. | 10000 | |
| Bosque resinoso templado costero de Fitzroya cupressoides | 9183 | |
| Bosque resinoso templado andino de Araucaria araucana y Nothofagus dombeyi | 8552 | |
| Bosque caducifolio templado andino de Nothofagus pumilio y Araucaria araucana | 6943 | |
| Matorral templado andino patagónico de Adesmia longipes y Senecio bipontini | 872 |
Debido a la diversidad estructural del paisaje, pueden también encontrarse enclaves de vegetación azonal, como bosques pantanosos de mirtáceas en vegas aluviales poco alteradas, ñadis de ñirre (Nothofagus antartica) en la depresión intermedia, bosques de raulí en la cordillera de la costa, turberas de Sphagnum en la cordillera Pelada o bosques esclerófilos de boldo en el Río Bueno, entre otros.
Evolución
La antigüedad en el poblamiento y la accesibilidad del territorio en la Región de Los Ríos ha modificado profundamente la estructura y función del ecosistema a una escala de paisaje. El avance histórico de la frontera agrícola ha reducido la superficie de bosque nativo, estimada en algo menos de 900.000 ha, a poco más del 50% de su superficie original. Esta está constituida por dos grandes bloques de bosques de frontera de alta integridad ecológica y superficie continua superior a las 25.000 ha, en ambas cordilleras, y por un conjunto indeterminado de fragmentos de bosque, de tamaño de inferior a 5.000 ha y diversos grados de alteración, que comunican ambas formaciones a través de las serranías transversales y la depresión intermedia. Este proceso de habilitación agrícola afectó no sólo a zonas bajas de valle, sino también a suelos frágiles con pendientes elevadas en la precordillera donde se establecen extensas plantaciones forestales con especies de ciclo corto, principalmente Pino radiata y Eucalyptus, destinadas a la producción de madera aserrable y para la industria de celulosa. La creciente intensificación en el manejo de estos cultivos, con la aplicación de agroquímicos, el aumento en la densidad de plantación y el acortamiento del ciclo de cosecha (8 años para eucalipto pulpable), limita absolutamente la posibilidad de establecimiento de sotobosque o la regeneración natural de especies nativas, por lo que no debería computarse como superficie forestal.
Cordillera de la Costa
Vertiente occidental
Sobre suelos metamórficos o rojo arcillosos de media y baja ladera hasta los 450 metros de altitud, marcarían predominio formaciones de bosque laurifolio templado costero, dominada por elementos lauroides como olivillo, ulmo, lingue y tepa, entre otros. Desde el litoral, esta vegetación avanza por los valles para alcanzar los faldeos de las grandes cuencas lacustres, gracias al efecto moderador de la temperatura que ejercen estos cuerpos de agua. Este tipo de bosque ha sufrido una extensa degradación por ubicarse en áreas de baja cota y relieves suaves. Por décadas suministró leña y carbón al complejo siderúrgico de Corral y en la actualidad sufre procesos de sobrexplotación para leña, sobrepastoreo de ganado y substitución de renovales por plantaciones de eucalipto. Actualmente las mejores representaciones pueden observarse en el sector de la cordillera de la Costa en el sector Curiñanco-Mehuín, en las serranías de Mahuidanchi y Trovolhue, y en el fundo Quitaluto. Sobre los 450 m de altitud, especialmente al sur del río Valdivia, la cordillera de la Costa alberga bosques siempreverdes dominados por especies micrófilas como tineo, canelo, luma o mañío macho o coigüe de Chiloé, entre otras especies. Este tipo de bosque fue objeto de explotación forestal histórica y en época reciente fueron substituidos por plantaciones de eucalipto. Actualmente no sufre graves procesos de amenaza, por quedar dentro de áreas protegidas públicas o privadas. Las mejores representaciones pueden observarse en el sector del Monumento Nacional Alerce Costero y en el sector Pangui de la Reserva Costera Valdiviana. En las altas mesetas de la cordillera Pelada sobre 700 m, con suelos metamórficos o ñadis de mal drenaje, se desarrollan extensos bosques de alerce, formando un mosaico con bosque siempreverde y turberas de Sphagnum que pueden contar con la presencia de ciprés enano. El alerce constituyó un recurso estratégico que permitió la construcción y la navegación desde el puerto de Corral durante todo el periodo colonial y fue la base de una importante industria forestal durante la primera mitad del siglo XX. Actualmente no sufre graves procesos de amenaza, por quedar dentro de áreas protegidas. Las mejores representaciones pueden observarse en el sector de Riñinahue del Monumento Natural Alerce Costero y en el sector Pangui de la Reserva Costera Valdiviana.
Vertiente oriental
En este sector, se desarrollaron extensos bosques de coigüe y ulmo, prolongándose por las serranías transversales hasta la precordillera andina, ocupando situaciones de mayor continentalidad y suelos trumaos modernos. Este tipo de bosque ha sufrido una extensa degradación por ubicarse en áreas de baja cota y relieves suaves. En la actualidad sufre graves procesos de sobrexplotación para leña, sobrepastoreo de ganado vacuno y substitución de renovales por plantaciones de eucalipto. Todavía pueden encontrarse algunas representaciones de este bosque en el fundo fiscal Llancahue al sureste de la ciudad de Valdivia. La cordillera de la Costa alberga cerca de 77 especies de fauna, dentro de las cuales se encuentran especies endémicas y con problemas de conservación, como el huillín, pudú, monito del monte, carpintero magallánico, güiña, sapito de Darwin, sapito valdiviano y especies de crustáceos dulceacuícolas de alto endemismo, como el ‘’Aegla hueicollensis’’, la cual sólo puede ser encontrada en la microcuenca del río Huieicolla, en la comuna de La Unión. Una de las características más notorias de estos bosques, es la alta riqueza y abundancia de epífitas y enredaderas, que incluyen más de 15 especies de helechos del género Hymenophyllum, una bromeliácea (Fascicularia bicolor), 3 quilinejas (Luzuriaga sp), dos especies de trepadoras (Hydragenea serratifolia, Elytropis chilensis) y 3 especies de gesneriáceas epifitas (Asteranthera ovata, Mitraria coccinea, Sarmienta repens).
Depresión Intermedia
Predomina el bosque caducifolio de roble y laurel, que dominaría en situaciones de suelos trumaos modernos de fondo de valle y en el pie de monte de ambas cordilleras hasta los 200 metros de altitud, donde reúnen condiciones de marcada continentalidad con influencia mediterránea. La habilitación agrícola en grandes superficies alteró profundamente la dinámica natural de este tipo de bosque, el que se encuentra muy fragmentado, en parches de tamaño inferior a 1.000 ha, insertos en una matriz dominada principalmente por la ganadería, la agricultura y las plantaciones forestales. La fragmentación favorece la invasión por especies exóticas, el aumento en la frecuencia e intensidad de incendios forestales y otras presiones añadidas (sobrexplotación, ramoneo, efecto borde, etc.) que actúan de manera sinérgica, poniendo en grave riesgo la continuidad de sus valores naturales. En la actualidad los cultivos forestales están desplazando a los cultivos agrícolas tradicionales en suelos marginales de la depresión intermedia. El cambio desde una matriz agroganadera a una matriz de cultivos forestales está modificando profundamente la ecología de este paisaje.
Cordillera de Los Andes
La distribución de los pisos vegetacionales es mucho más compleja, con un mosaico de bosques laurifolios y siempreverdes en laderas de exposición sur de mayor humedad y menor continentalidad, con bosques caducifolios mixtos, dominados por Nothofagus con pequeñas variaciones de composición y estructura, en áreas de mayor rigor invernal. Este bosque caducifolio mixto estaría dominado por raulí y roble, domina en sectores de media ladera de la vertiente occidental de la cordillera de Los Andes, mientras que en situaciones de mayor altitud el bosque de lenga y coigüe dominaría en sectores con un intenso régimen nival. El bosque de araucaria, se desarrollaría solamente en sectores con un intenso régimen de perturbación de origen volcánico, sobre 1.200 m de altitud. Estos bosques mixtos de Nothofagus sufrieron una intensa explotación con fines madereros, durante la primera mitad del siglo XX. La actividad del antiguo Complejo Maderero de Panguipulli, que llegó a cubrir un millón de hectáreas, generó una pérdida de estructura que no obstante se ha logrado recuperar después de 20 años sin actividad. Actualmente este tipo de bosque no sufre grandes amenazas, y aunque todavía está escasamente representado en el SNASPE, puede observarse una magnífica representación en la Reserva Nacional Mocho Choshuenco. La importancia de la biodiversidad regional no sólo está dada por la riqueza de especies en sus bosques. De igual manera para las aguas dulceacuícolas se ha establecido su importancia por la diversidad de fauna acuática que albergan. La Región es sin duda caracterizada por la presencia de ríos, lagos, lagunas y esteros que originan cuencas de diversos tamaños, donde se mantienen altos niveles de endemismo, especialmente de peces, anfibios e invertebrados acuáticos. En la región hay cuencas de ríos tranquilos de regulación lacustre y pequeñas cuencas que se desarrollan íntegramente en la cordillera de la Costa. En su mayoría estas cuencas tienen características ecológicas únicas debido a su aislamiento biogeográfico, razón por la cual cursos y cuerpos de agua siguen manteniendo altos niveles de endemismo, lo que otorga un alto valor de conservación
Aguas contientales
El alto número de agos y lagunas, los cuales llegan a los 1.000 km2 de superficie sirven como hábitat a una gran variedad de organismos acuáticos. Igualmente importante, especialmente para la ictiofauna es la cuenca del río San Pedro, donde se han registrado 14 especies de peces, 18 macroinvertebrados bentónicos y 21 especies de invertebrados zooplanctónicos. Por otra parte varios de los denominados lagos araucanos mantienen poblaciones de la nutria de río o huillín, un mustélido acuático en extremo peligro de extinción cuyas reducidas poblaciones de aguas continentales también se encuentran asociadas a las cuencas hidrográficas de los lagos araucanos y en el río San Pedro
Referencias
- Universidad Austral de Chile. Estudio de Prospectiva Regional en el Marco del Proyecto Diseño y elaboración de la Estrategia Regional de Desarrollo 2008 - 2018 de la Región de los Ríos.
Conservación de la biodiversidad en la Región de los Ríos
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