Relato del maremoto de Valdivia de 1575
De Wiki Los Rios
Un pavoroso fenómeno, sin precedentes en la historia chilena, vino a poner nuevamente a prueba la perseverancia de los conquistadores españoles, instalados tan férreamente en nuestro inhospitalario país. La ciudad de Valdivia fue la más afectada. El cronista don pedro Mariño de Lobera describió, como testigo presencial, los detalles de la catástrofe en los siguientes términos:
"A fin de este mismo año de 1575, estando la ciudad de Valdivia en la mayor prosperidad que jamás había estado y la gente a los principios de quietud é contento, quiso Nuestro señor que les durasen poco los solaces, acumulando nuestros infortunios a los pasados. Sucedió, pues, en 16 de diciembre, viernes de las cuatro témporas de Santa Lucía. Día de apisisión de luna, hora y media antes de la noche, que todos descuidamos de tal desastre, comenzó a temblar la tierra con gran rumor y estruendo, yendo siempre el terremoto en aumento, sin cesar de hacer daño, derribando tejados, derrumbes y paredes con tanto espanto de la gente que estaban atónitos y fuera de si de ver un caso tan extraordinario. No se puede pintar ni describir la manera de esta furiosa tempestad, que parecía el fin de mundo, cuya priesa fue tal que no dio lugar a muchas personas a salir de sus casas y así perecieron enterradas en vida, cayendo encima de ellas las grandes máquinas de los edificios. Era cosa que erizaba los cabellos y ponía los rostros amarillos el ver menearse a tierra tan aprisa y con tanta furia que no solamente caían los edificios, sino también las personas, sin poderse tener en pie, aunque se hacían unos a otros para afirmarse en el suelo. Demás de esto, mientras la tierra estaba temblando por espacio de un cuarto de hora, se vio en el caudaloso río, por donde los naos suelen subir sin riesgo, una cosa notabilísima y fue que, en cierta parte del, se dividió el agua corriendo la una parte Della hacia la mar y la otra parte río arriba, quedando en aquel lugar el suelo descubierto".
En forma posterior, salió la mar de sus límites y linderos, corriendo con tanta velocidad por tierra adentro, como el río del mayor ímpetu del mundo. Y fue tanto su furor y braveza que entró 3 leguas por la tierra adentro, donde dejó gran suma de peces muertos, de cuya especie nunca se habían visto otros en el reino. Y entre estas borrascas y remolinos se perdieron dos naos que estaban en el puerto y la ciudad quedó arrasada por tierra sin quedar pared en ella sin que se arruinase…” “… Cayó a esta coyuntura un altísimo cerro que estaba 14 leguas de la ciudad, y extendiendo la maquina de su corpulencia, se travesó en el gran río de Valdivia, por la parte que nace de la profunda laguna de antigua, cerrando su canal de suerte que no pudo pasar gota de agua por la vía de su ordinario curso quedándose la madre seca sin participar la terminada influencia de la laguna… mas en efecto de verdad fue la traza de Dios tan importante que a no caer este cerro tan apunto cerrando el paso de las aguas que corrían velocísimamente se anegará toda la cuidad y sus confines, por la salida de la mar, la cual como halló la madre del río desocupada tuvo lugar de recogerse allí subiendo río arriba, lo cual no fuera posible si se encontrara con el torrente ordinario que le impidiera el paso con su furia y fue tan grande la máquina del cerro que tuvo cerrada la boca del desaguadero por mas de cuatro meses, representándose el agua en la gran laguna reventó haciendo los efecto que se verán a su tiempo”.
"Habiendo, pues, durado por espacio de cuatro meses y medio, por tener cerrado el desaguadero, por el gran cerro que atravesó en él; sucedió que el fin de mes de abril del año siguiente de 76, vino a reventar con tanta furia, estado el tiempo referido hinchándose cada día más de suerte, que toda el agua que había de correr por el caudaloso río, la detenía en sí con harta violencia. Y así, por esto como por estar en lugar alto, salió bramando, y hundiendo el mundo sin dejar casa de cuenta hallaba por delante que los llevase consigo. Y no es nada decir que destruyó muchos pueblos circunvecinos anegando a los moradores y ganado, mas también sacaban de cuajo los árboles por más arraigados que estuviesen. Y por ser esta avenida a medianoche, cogió a toda la gente en lo más profundo del sueño, anegando a muchos en sus camas y a otros al tiempo que salían de ellas despavoridos. Y los que mejor vibraban aquellos que se subieron sobre los techos de sus casas, cuya armazón era de palos cubiertos de paja y totora, como es costumbre entre los indios.
Porque las mismas casas eran sacadas de sus sitios y llevadas por la fuerza del agua por todo eso por y muchas de ellas enteras, como navíos iban navegando como si lo fueran y así lo que iban encima podrían escaparse mayormente siendo indios, que es gente muy cursada de andar en agua.
Mas hablando de los de la ciudad de Valdivia, había tanto que decir acerca de esto que excediera la materia a lo que sufre el instituto de la historia.
Estaba en esta ciudad a esta coyuntura el capitán don pedro de Lobera, por corregidor de ella, el cual temiendo muchos días antes este suceso, había mandado que la gente que tenía sus casa en la parte más baja de la ciudad que era al pie de la loma, donde esta el Convento del glorioso patriarca San Francisco, se pasase a la parte mas alta del pueblo; lo cual fue cumplido exactamente por ser cosa que le iba tanto a cada uno. Con todo eso, cuando llegó la furiosa avenida puso a la gente en tan grande aprieto que entendieron no quedará hombre con la vida, por que el agua iba siempre creciendo de suerte que iba llenado cerca de la altura de la loma, donde esta el pueblo; y por estar todo cercado de agua, no era posible salir para guarecerse en los cerro, sino eran algunos indios, que iban a nado de los cuales morían muchos en el camino topando en los troncos de los árboles y enredándose en sus ramas; y lo que ponía más lástima a los españoles era ver a muchos indios que venían encima de sus casas y corrían a dar consigo a la mar aunque algunos se echaban a nado y subían a la ciudad como mejor podían. Esto mismo hacían los caballos y otros animales, que aceptaban a dar en el aquel sitio, procurando guarecerse entre la gente con el instinto natural que les movía. En este tiempo, no se entendía otra cosa, sino en disciplinas, oración y procesión. Todo envuelto en hartas lágrimas, para vencer con ellas la pujanza del agua, aplacando al señor que la movía. Cuya clemencia se mostró allí como siempre, poniendo límite al crecimiento a la hora del mediodía, porque, aunque el agua fue corriendo por espacios de 3 días, era esto el peso a que habría llegado a esta hora que dijimos, sin ir siempre mas aumento que había sido hasta entonces. Y entenderse mejor cuan estupenda horrible cosa fue la que contamos, suponiendo que esta aquí le contorno lleno de quebradas y ríos y otros lugares, tan cuesta abajo por donde el agua iba con mas furia que una jara, que con esto desaguaderos no podía tener el agua en lugar de subir a tanta altura, no fuera tan grande el abismo que salio de madre. Finalmente fue bajando el agua a cabo de 3 días, habiendo muerto mas de mil y doscientos indios y gran numero de reces sin contarse aquí la destrucción de casas, chácaras y huertas, que fue cosa inaccesible".
El maremoto de 1575 fue la ultima gran prueba que soporto Valdivia durante sus primeros años de existencia. Una paz relativamente continuada, sin interrupciones hasta fin de XVI, condujo la reconstruida ciudad a un estado de progreso floreciente, que después de haber culminado en 1599, la hizo precipitarse a la más completa ruina.
Referencias
Enlaces externos
- Descripción del terremoto en la Historia General de Chile de Diego Barros Arana
- Descripción del terremoto en: Historia de Osorno, de Víctor Sánchez Olivera, seción Terremoto del 6 de diciembre de 1575